Historia y origen de los mandalas

Es complicado poder datar históricamente el origen de los mandalas, pero se sabe que ya durante la época egipcia eran muy utilizados como elemento de energía y para conseguir desarrollar una meditación más profunda y trascendental.

Este tipo de representaciones, poco a poco iría adquiriendo una gran relevancia en esta y otras culturas, de manera que cada vez era más frecuente su colocación en los hogares con el objetivo de convertir la energía negativa en positiva para mejorar la armonía dentro del hogar. De igual manera, también se consideraba que tenía una gran capacidad de atracción para la energía, con lo cual, su uso generalizado comenzó a extenderse a prácticamente cualquier tipo de edificación e incluso en distintas localizaciones.

Sin embargo, el auge más representativo de esta técnica de representación tuvo lugar en China donde, aún a día de hoy, sigue utilizándose y es fácil poder encontrar este tipo de elementos en prácticamente todos los rincones. En este caso, además de considerar que atraía la energía positiva, también se consideraba que era un elemento muy eficaz para mejorar la salud y atraer la abundancia y la prosperidad.

Posteriormente se extendió hasta América, donde los indígenas creaban todo tipo de bordados donde se representaba sobre todo la figura de animales.

De hecho, era habitual utilizar elementos naturales y relacionados con los animales como por ejemplo las plumas, logrando un toque diferente y creando una nueva evolución del concepto de mandala que a día de hoy sigue formando parte de la tradición de algunas culturas del continente.

Mandalas en la actualidad

Poco a poco y sin que existan evidencias del momento en el que ocurrió, la representación gráfica se fue generalizando en prácticamente todas las culturas a nivel mundial, ya que hemos podido encontrar estos dibujos incluso en los países nórdicos, aunque evidentemente, en cada caso se llevaba a cabo un desarrollo individual y más enfocado en las culturas particulares que lo utilizaban.

Actualmente, además de formar parte de la cultura de algunos países, los mandalas se han desarrollado sobre todo como recursos espirituales y de meditación en religiones como el hinduismo, el janaismo, el tantrismo, el lamaísmo y el budismo, las cuales son consideradas como los principales orígenes de esta técnica.

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